El caballero desmontó su caballo y se acercó al septón. Con un movimiento lento, se quitó el yelmo, revelando un rostro pálido y demacrado, con ojos que parecían haber visto demasiado.
Era un hombre alto y delgado, con una armadura oscura y sin señales de escudo o estandarte que identificara su linaje o su casa. Su rostro estaba oculto tras un yelmo de visera cerrada, lo que hacía imposible discernir sus facciones. El caballero desmontó su caballo y se acercó al septón
El caballero no respondió. Simplemente asintió con la cabeza y continuó su camino, adentrándose más en el bosque. Su rostro estaba oculto tras un yelmo de
"¿Quién eres, caballero?" preguntó Ebrose, su voz firme pero respetuosa. "¿Quién eres, caballero
"La redención es un camino largo y difícil", dijo el septón. "Pero si estás dispuesto a escuchar y a aprender, puedo ayudarte a encontrar el camino correcto".